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¿Por qué entrenar a un Aprendiz?

Banner Porque entrenar a un aprendiz

Al momento de escribir este artículo me encuentro, como siempre, dedicando mi corta atención a miles de temas a la vez, y como es de costumbre mi capacidad de ser efectivo es bastante poca. Esto me lleva al punto del porqué habría que dedicarle tiempo a entrenar a un aprendiz. Porqué dar de mi tiempo, mis energías, de mi paciencia, a alguien que sin duda va a consumir todas las cosas antes mencionadas y sin duda muchas más? Y la respuesta es simple y a la vez implacable… porque Cristo hizo lo mismo con sus discípulos y también lo hizo conmigo. Si soy lo bastante honesto y puedo ser benevolente con mi historia me doy cuenta que desde un principio de mi vida cristiana tuve la hermosa bendición de contar con personas que estuvieron a mi lado para corregirme, enseñarme, alentarme y desanimarme en muchas áreas de mi vida y todas estas convicciones que fueron creciendo fueron las que hoy sin duda forman gran parte de lo que son mis capacidades, convicciones y carácter. Muchos de ellos lo hicieron porque sentían un aprecio hacia mi persona, otros porque sabían que era lo correcto, independiente de las razones estaré toda mi vida agradecido a su influencia en mi vida y ministerio.

Si nos ponemos a pensar ahora como líderes en el avance del Reino y de la proyección que tenemos hacia el futuro, si calculamos la cantidad de alumnos que tenemos en nuestros seminarios e instituciones de formación de pastores y si analizamos seriamente la cantidad de “vocaciones” que hay en medio nuestro se me quita un poco el “gozo”. Es por eso que hoy, entendiendo las presiones de la vida, el ruido que hay en nuestra cabeza, la cantidad de estímulos y oportunidades que pueden encontrar las personas que debemos detenernos un poco y reflexionar sobre lo que estamos construyendo para el futuro. Podemos hablar de plantación de iglesias y movimientos, todas hermosas frases y palabras que realmente me encantan, pero cuando hacemos la suma final, nos damos cuenta que tenemos un serio problema… no tenemos a quién enviar.

Ahí es donde viene la tentación de tomar a los que tenemos más cerca y que sirven devotamente a la iglesia y los enviamos al seminario para que en el camino su “llamado” se vaya clarificando. El problema de este tipo de razonamiento es que deja de lado lo vital que es tener claro el llamado antes de ir al seminario, por lo que yo se los seminarios teológicos nunca han sido concebidos como instituciones para ayudar a clarificar el llamado de una persona, pueden ayudar en esta labor, pero no es su fin. Su fin es otro, el de entregar herramientas, pautas, ideas, conocimiento. Por lo tanto el desafío de poder ayudar a clarificar el llamado de nuestros hermanos menores está de nuestro lado de la cancha, el lado de los pastores y líderes de la iglesia.

Por lo mismo te invitamos a que puedas considerar el poder dedicar tiempo, energía, paciencia y muchas cosas más en la nueva generación de líderes, pastores, misioneros y misioneras para la iglesia de Cristo. Como Fundación estamos activamente trabajando en el programa de Entrenamiento de Aprendices el cuál entrega las herramientas para ayudar a formar el carácter, convicciones y capacidades del Aprendiz, todo esto bajo el cuidado de su pastor. Lo que hacemos es entregar estas herramientas al pastor (entrenador) para que él en el contexto de la iglesia local vaya entregando todas estas experiencias ministeriales en un período de dos años con dedicación a tiempo completo por parte del aprendiz. Al cabo de estos dos años el aprendiz con el entrenador pueden definir si es prudente continuar con educación teológica formal en un seminario pero ya teniendo claro que el llamado va en ese sentido. A fin de cuentas es una situación en la cual todos ganan ya que si el joven decide continuar con estudio en el seminario tendremos un estudiante que sabe perfectamente hacia dónde se dirige; por otra parte, si el joven se da cuenta que el ministerio a tiempo completo no es lo suyo tendremos a una persona que sabe completamente lo que significa el ministerio, incluso sabe como estudiar la Biblia, como predicar, como aconsejar, como comenzar ministerios… dime si eso no es una bendición, este programa o bien nos entrega pastores y líderes o bien laicos muy comprometidos que entienden completamente las dimensiones del ministerio. Estas son razones más que suficientes para considerar el involucrarte con un aprendiz.